Llegas a casa, enciendes la calefacción y notas cómo empieza a subir la temperatura. Todo parece en orden, hasta que detectas que hay un radiador que sigue frío. Lo tocas, esperas, revisas la válvula… y nada cambia. Es normal preocuparse y preguntarse si algo se ha estropeado. Un radiador no se calienta, y aunque pueda parecer una avería grave, no siempre lo es.
Lo cierto es que este problema es más común de lo que imaginamos y, en muchas ocasiones, puede resolverse con unas simples comprobaciones o acciones de mantenimiento. Otras veces, sí será necesario contar con un servicio técnico especializado que diagnostique el origen del fallo y lo solucione eficazmente.
En Triergy, con años de experiencia en instalaciones y mantenimiento de sistemas de calefacción, sabemos lo frustrante que puede ser este tipo de incidencia. Por eso hemos preparado esta guía práctica para que sepas qué hacer si un radiador no se calienta, cómo detectarlo a tiempo y cómo evitar que vuelva a ocurrir.
Cómo saber si el problema está en el radiador
Antes de sacar conclusiones precipitadas, conviene observar con atención. No todos los fallos de un radiador tienen el mismo origen ni las mismas consecuencias. La forma en la que se comporta puede darnos pistas muy útiles.
Un radiador completamente frío, con el resto funcionando, indica que el problema es específico de ese emisor. Si, por el contrario, varios radiadores presentan la misma falta de calor, entonces el fallo puede estar en la caldera, la presión del sistema o incluso en la bomba de circulación.
La distribución del calor también es importante. Un radiador que se calienta solo por abajo suele tener aire acumulado. Si es el centro el que permanece frío, puede tratarse de un bloqueo interno. Si el calor se siente solo por un lateral, puede ser una válvula cerrada o una distribución desequilibrada.
También conviene prestar atención a sonidos anómalos, como burbujeos o golpes secos. Estos ruidos pueden señalar aire en el sistema, sedimentos o un desequilibrio hidráulico. Por último, la temperatura de las tuberías de entrada y salida también es un buen indicador: si ambas están frías, probablemente no esté entrando agua caliente.
El sonido del radiador es uno de los mejores indicadores para saber si el problema es de aire o suciedad acumulada.
Tener claras estas señales ayuda no solo a identificar el problema, sino a decidir con criterio si es algo que podemos resolver por nuestra cuenta o si es mejor acudir a un técnico profesional.
Causas más comunes que provocan radiadores fríos
Una vez detectado el comportamiento del radiador, toca analizar las causas más frecuentes. La mayoría son sencillas de corregir, pero conviene identificarlas cuanto antes para evitar que el problema se repita o afecte a otros radiadores del sistema.
En muchos casos, el origen está en pequeños desequilibrios habituales en instalaciones domésticas, especialmente tras meses sin uso o falta de mantenimiento. La buena noticia es que, conociendo estos motivos, resulta mucho más fácil actuar con rapidez y criterio:
- Aire en el sistema: común tras haber purgado mal, rellenado la instalación o después de meses sin uso. Se acumula en la parte superior y bloquea el paso del agua caliente.
- Válvula cerrada o atascada: puede no estar completamente abierta o haber quedado bloqueada por la cal, especialmente en las válvulas termostáticas tras el verano.
- Presión insuficiente: si la caldera marca menos de 1 bar, el agua no circula con fuerza suficiente, afectando sobre todo a los radiadores más altos o alejados.
- Acumulación de lodos y sedimentos: en instalaciones antiguas o poco mantenidas, los restos y óxido reducen el caudal e incluso obstruyen por completo el radiador.
- Fallos en la bomba de circulación: si esta pieza falla, los radiadores más alejados son los primeros en mostrar falta de calor.
Entender cómo se comporta el sistema ayuda a mantener una calefacción eficiente, silenciosa y duradera en el tiempo.
Soluciones prácticas que puedes aplicar en casa
Antes de llamar a un técnico, puedes realizar varias comprobaciones por tu cuenta. Muchas veces, un radiador no se calienta por motivos fáciles de solucionar.
- Purgar el radiador es el primer paso y uno de los más eficaces. Para ello, asegúrate de que la calefacción esté apagada y el sistema frío. Coloca un recipiente bajo la válvula de purga, gira con una llave específica o un destornillador, y deja salir el aire hasta que comience a salir agua. Cierra la válvula, vuelve a encender la calefacción y comprueba si el radiador empieza a calentar.
- Si el purgado no da resultado, revisa las válvulas de entrada y salida. Gira ambas en sentido contrario a las agujas del reloj para asegurarte de que están completamente abiertas. Si tienes válvulas termostáticas, prueba a abrirlas y cerrarlas varias veces. A veces el mecanismo interno queda bloqueado y necesita moverse para liberarse.
- El siguiente paso es verificar la presión de la caldera. Consulta el manómetro del equipo: si está por debajo de 1 bar, debes abrir la llave de llenado hasta alcanzar entre 1,2 y 1,5 bares. Es importante hacerlo despacio y cerrar bien al terminar.
Estas tres acciones (purgado, revisión de válvulas y ajuste de presión) solucionan la gran mayoría de casos en los que un radiador no se calienta. Si después de aplicarlas el radiador sigue frío, lo más sensato es contar con asistencia profesional.
Si el problema persiste tras purgar y revisar válvulas, es momento de dejarlo en manos de profesionales.
¿Cuándo necesitas la ayuda de un profesional?
Hay situaciones en las que, por más que purgues, ajustes válvulas o rellenes la presión, el radiador sigue sin calentar. Es entonces cuando hay que mirar más allá y pensar en fallos que solo puede diagnosticar un técnico especializado.
Una de las más comunes es la obstrucción interna. Los lodos, la cal y los residuos sólidos pueden adherirse al interior del radiador o incluso al propio circuito. Este tipo de suciedad no se elimina con un simple purgado. Requiere una limpieza interna mediante productos desincrustantes o con máquinas de lavado hidráulico.
Otra posibilidad es un desequilibrio en la instalación. En sistemas grandes, si no hay un correcto reparto de caudales, algunos radiadores pueden recibir menos agua caliente que otros. Este desajuste se corrige ajustando detentores y caudales, algo que debe hacer un profesional con las herramientas adecuadas.
También es importante revisar el estado de la bomba de circulación. Si está envejecida o desgastada, no podrá impulsar correctamente el agua, y eso afecta directamente a los radiadores. Esta pieza, como el resto del sistema, debe revisarse periódicamente.
Mi radiador no se calienta, ¿cómo evitarlo en el futuro?
Más allá de resolver el problema cuando surge, lo ideal es evitar que aparezca. La prevención es la mejor garantía para no encontrarse cada año con un radiador que no se calienta justo cuando más lo necesitas.
Purgar todos los radiadores al inicio de la temporada de frío debería ser una rutina básica. También es conveniente vigilar la presión de la caldera al menos una vez al mes durante el invierno. A esto hay que sumar la revisión del estado de las válvulas y la limpieza de la superficie exterior de los emisores.
Pero sin duda, la medida más eficaz es contratar un mantenimiento preventivo anual. En estas revisiones se detectan pequeñas anomalías que pueden derivar en fallos mayores si no se corrigen a tiempo.


